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El Choro por Pedro Isea

publicado a la‎(s)‎ 26 may. 2010 7:32 por CaféConSer Espacio Galipán   [ actualizado el 26 may. 2010 7:42 ]
El maestro Heitor Villa-Lobos afirmaba que es “el alma musical del pueblo brasileiro”

Sobre el origen de su nombre hay varias versiones. La mas verosímil es la que dice que el término “choro” surgió del “choque cultural” entre “choro” del verbo “chorar” (llorar) y chorus, que significa coro en latín. En sus inicios la palabra designaba al conjunto musical y las fiestas donde esos conjuntos se presentaban; pero en la década de 1910 ya se usaba el término para denominar un género consolidado.

Hoy “choro” puede ser usado tanto con esa acepción como para denominar un repertorio de músicas que incluye varios ritmos. A pesar de algunas opiniones despreciativas sobre la palabra chorinho (diminutivo de choro), ella también se popularizó como referencia al género, designando un tipo de choro en dos partes, ligero, muy comunicativo.

El choro es hijo de la ciudad de San Sebastián del Rio de Janeiro. Los instrumentistas populares, conocidos como chorões, aparecieron en torno a 1870. El espíritu de confraternización de esos músicos se revelaba a través del “choro”, música que surgió a partir de la fusión del lundu, ritmo de acento africano a base de percusión, con géneros europeos. Sus interpretaciones musicales, al sabor de la cultura afro-carioca, eran el condimento para las audiciones en los barrios populares, en los bailes de la clase media-bautizos, cumpleaños, matrimonios- o hasta en los salones de la elite de la corte de Don Pedro II.

También conocidos como grupos de “palo y cuerda”, debido a la unión de la flauta de ébano con los instrumentos de cuerda, esos chorões pertenecían a la clase media baja de la sociedad carioca. Eran, en su mayoría, empleados públicos que ejercían trabajos que permitían una bohemia regular y residían, generalmente, en la Ciudad Nueva, barrio construido sobre el antiguo pantano, y en las casas del centro antiguo hasta los barrios de Estácio y de Tijuca.

Los chorões no tocaban por dinero. Cuando eran invitados para un baile siempre se las arreglaban para dar una vuelta por la cocina del anfitrión para averiguar si la mesa era abundante en comida y bebida. En caso de que “el gato estuviese durmiendo en el fogón”, frase que expresaba la escasez etílica y gastronómica del lugar, inventaban una disculpa y partían para otro lado. Ser chorão (llorón)  era ser bohemio. Los bailes y serenatas acababan siempre con pancito y café por la mañana.

EL PIONERO

Considerado el padre de los chorões por haber llevado su flauta de ébano al encuentro de las guitarras y cavaquinhos, además de haber organizado el grupo de músicos populares mas famoso de la época – El Choro Carioca – el compositor Joaquim Antônio da Silva Callado,  autor de casi 70 melodías, destacándose las polcas “La Flor Amorosa”, su mayor éxito, “Cruzes, minha Prima” y “Querida por todos”, esta última hecha en homenaje a la maestrica Chiquinha Gonzaga.

Sus canciones son muy ricas y permiten a los arreglistas la elaboración de bellísimas armonías.

Mestizo simpático, eximio flautista, mujeriego y muy popular en la ciudad de Rio de Janeiro, Joaquim Callado era “hijo de la primera generación del choro”. A su lado estaban Viriato Figueira, también flautista y saxofonista, Virgilio Pinto, compositor e instrumentista, y el flautista Saturnino, entre tantos otros músicos que ayudaron en la creación del choro.

Generalmente el único que sabía leer la partitura, el flautista tenía un papel importantísimo en los grupos de choro, pues incentivaba el gusto por el choro aguzando las cualidades musicales de los acompañadores de oído. Era un hábito del flautista retar, jugar, y a veces hacer caer, con sus “trampas” armónicas, al cavaquinista y los guitarristas. El calor de las ruedas de choro, la picardía (malandrería) en las ejecuciones, la provocación de los instrumentistas – todo colaboraba para imprimir al género su tónica de libertad e improvisación.

 

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